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¿Qué es una microgrid?

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Una microgrid es una red eléctrica distribuida (o descentralizada) compuesta por pequeñas y diversas fuentes de energía que operan en paralelo o de forma autónoma con respecto a la red principal. El objetivo principal de una microgrid es conseguir un suministro eléctrico más fiable y eficiente, dar una mayor calidad en el servicio eléctrico, y hacerlo más seguro y sostenible, sobre todo en las zonas urbanas y rurales. 

Imagen Interior_microgrid

Las microgrids son versiones modernas y de pequeña escala del sistema eléctrico centralizado. Como sucede con las redes de energía convencionales, las microgrids son capaces de abastecer a los usuarios de la red eléctrica, pero de forma local, ya que cuentan con los mecanismos necesarios para generar, distribuir y regular el flujo eléctrico. Por ello, son una solución ideal para integrar recursos renovables a nivel comunitario y permitir la participación del cliente final. Forman los componentes básicos de la red eléctrica perfecta.

Una microgrid es una red de energía local con capacidad de control, lo que significa que se puede desconectar de la red tradicional y operar de forma autónoma.

Una microgrid está formada por un sistema de generación local, un sistema de almacenamiento de energía, unos usuarios (o consumidores) y un punto de conexión con la red, que puede no estar si la microgrid es aislada.

La energía a nivel local será proporcionada, en mayor medida, por fuentes renovables (solar y eólica, principalmente) pero, debido a la intermitencia de éstas, será preciso incluir sistemas de almacenamiento de energía de forma que puedan aportar la energía necesaria cuando la generación local no cubra las necesidades energéticas del usuario, o bien, pueda almacenarse el exceso de energía si esta no es utilizada por el usuario.

De la misma forma que la red eléctrica conecta locales, hospitales, empresas, hogares, para dar suministro a los distintos aparatos eléctricos, grandes o pequeños, que se encuentran en estos edificios, la microgrid puede proporcionar energía a una sola instalación o a un conjunto de ellas. Pero la red eléctrica puede fallar y, es en este punto, donde puede intervenir la microgrid.

Una microgrid puede ser alimentada por generadores distribuidos, baterías y/o recursos renovables como paneles solares.

Aunque la microgrid suele operar estando conectada a la red, es posible “desconectarla” y que funcione por sí misma utilizando la generación local. La microgrid y la red se conectan en un punto de conexión común con la misma tensión de forma que, si existe algún problema en la red eléctrica es posible desconectar la microgrid de la red y que funcione de forma aislada.

Hogares pero, sobre todo, locales públicos, hospitales, empresas o cualquier otra instalación de esta naturaleza, difícilmente puedan permitirse quedarse fuera de servicio debido a un corte de corriente o porque las condiciones meteorológicas no sean las ideales. Es por esto que se combinan distintos sistemas, configurándolos de forma concreta y con el tamaño adecuado, además de incorporar controladores para que la operación se realice de manera eficiente y automatizada, aportando de esta manera, la tranquilidad para el usuario de tener la energía disponible cuando la necesite y cuanto necesite.

Además de cubrir posibles desconexiones, la microgrid permite reducir costes, contar con áreas energéticamente independientes y hacer estas áreas más verdes, debido a la reducción de emisiones contaminantes.

Una microgrid no tiene un tamaño ni diseño determinado. De igual manera, puede abastecer a un solo local que a un conjunto de edificios energéticamente independientes. Se pueden crear distritos completos donde la energía producida es la misma que la energía consumida.

A modo de ejemplo, en el proyecto Pegasus se analiza el funcionamiento de siete microgrids distintas en siete áreas piloto.

Frente al reto de aprovechamiento permanente de las energías renovables, la flexibilidad de gestión eficiente de energía que permite el diseño de las microgrids, hace que estas ofrezcan numerosas ventajas, como pueden ser:

  • Mejora de la eficiencia energética.
  • Minimiza el consumo general de energía.
  • Reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y las emisiones contaminantes.
  • Mejora de la calidad y fiabilidad del servicio.
María del Carmen Falante. Técnico de I+D, Coordinadora local Proyecto Pegasus

María del Carmen Falante.
Técnico de I+D,
Coordinadora local Proyecto Pegasus

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