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La energía del cambio

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Las instalaciones mecánicas en la edificación singular

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Cuando nos encontramos en un edificio, solemos percibir el grado de confort por factores como la temperatura del aire, la disponibilidad de un aseo y, según cada país , la disponibilidad de zonas con calefacción. Estos factores están determinados por el conjunto de instalaciones mecánicas, llamadas así por utilizar fluidos como medio de transporte. Las instalaciones mecánicas básicas en la edificación singular son las hidráulicas y la climatización.

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Históricamente, el hombre ha aprovechado muy bien el recurso hídrico y, hoy en día, es común disponer de aseos o fuentes en edificios comerciales, oficinas, etc., que cuentan con suministro de agua para consumo humano o de maquinaria, así como con sistemas de evacuación de aguas de consumo y de  lluvia, que canalizan dicho agua hacia redes externas.

Una aplicación muy importante es su utilización como sistema de extinción de incendios, combinado con sistemas de detección automática. Desde principios de siglo XX, se preinstala en los edificios un conjunto de equipos, ahorrando costos de transporte a bomberos y disminuyendo el tiempo de actuación.

Las instalaciones mecánicas básicas en la edificación singular incluyen las hidráulicas y la climatización.

Ambas instalaciones funcionan gracias a los siguientes elementos básicos:

  • Grupo de bombeo. Para elevar la presión del sistema completo y llegar a niveles superiores al suelo.
  • Red de distribución. Que canaliza el agua por todo el edificio, en metal o plástico y convenientemente aislada para evitar pérdidas de energía o condensaciones.
  • Puntos de consumo. Donde se entrega el agua al usuario ya sea para consumo humano mediante grifos, para tomas de maquinaria o bocas de extinción de incendio.

En términos muy amplios, la climatización consiste en regular la temperatura, la humedad y la calidad del aire en cualquier recinto cerrado mediante técnicas de ventilación, calefacción y refrigeración. Existe un amplísimo catálogo de opciones pero en términos generales encontramos máquinas productoras de energía, conducciones de transporte y difusión y recirculación del aire hacia zonas habitables.

En la actualidad, estos sistemas electromecánicos caminan hacia complejos inteligentes que integran una ventilación controlada (VMC), una recuperacióndeenergía (calor o frío) del aire antes de expulsarlo al exterior y una operación con máquinas de frecuencia variable capaces de adaptarse a la demanda energética del edificio.

Especial mención merecen los sistemas de aislamiento mecánico para toda la red de conductos en ventilación, calefacción y refrigeración, ya que aumentan la eficiencia energética del sistema y evitan las pérdidas de energía en el transporte.

Hasta aquí, hemos descrito los elementos principales electromecánicos pero se necesita integrar cada subsistema en un único módulo de mando que gestione y controle cada máquina, sustituyendo así obsoletos sistemas de gestión por separado y dando lugar al edificio inteligente.

La gestión integral del edificio (BMS) mantiene un equilibrio óptimo entre el uso energético y los requisitos de los sistemas electromecánicos de un edificio inteligente.

Se ha estandarizado el uso de la terminología inglesa BMS (Building Management System) para designar al sistema de gestión integral del edificio que lo supervisa y controla a todos los niveles, desde seguridad, pasando por detección de incendios y climatización hasta el sistema de ascensores. Esta gestión mantiene un equilibrio óptimo entre las condiciones, uso energético y requisitos operativos.

Las ventajas más destacables de este tipo de gestión son múltiples, como el control único de los subsistemas del edificio, la supervisión remota y telemando, automatización de mantenimiento, respaldo ininterrumpido del sistema o copia de seguridad… etc.

Aunque no hay una definición unificada sobre el concepto de instalaciones en edificación sostenible, la directiva 2010/31/UE y el real Decreto 56/2016, ambos relativos a la eficiencia energética de los edificios, introducen la obligación de producir una transición a edificios de consumo de energía casi nulo con máximos fijados en 2020 para la nueva edificación. Esto da lugar a multitud de certificaciones (LEED, Breeman, GDC-Verde, Passivhaus) que, si bien difieren en sus requisitos, persiguen la reducción de energía consumida, la utilización de materiales naturales o incluso adecuación de las condiciones del terreno a la construcción, entre otros requisitos.

Así pues, la carrera por alcanzar este nivel de demanda energética tiene marcados unos hitos muy claros y los seguiremos muy de cerca aquí: en La energía del cambio.

Fernando Suviri Iglesias. Departamento de Ofertas de Edificación Singular de Abengoa Inabensa.

Fernando Suviri Iglesias. Departamento de Ofertas de Edificación Singular de Abengoa Inabensa.

 

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