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Firmado el Acuerdo de París: un paso más hacia la transición energética

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En diciembre de 2015, más de 195 países aprobaron el Acuerdo de París sobre cambio climático con el objetivo principal de limitar el calentamiento del planeta. Ahora, 150 de estos países han firmado ya simbólicamente este acuerdo en una ceremonia organizada por las Naciones Unidas en Nueva York el 22 de abril de 2016.

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Hace una semana 150 países firmaban el Acuerdo de París en una ceremonia en Nueva York. Entre estos países, se incluyen China y EE.UU., los mayores contaminantes de CO2 del mundo, así como el gobierno en funciones de España. Es la primera vez que tantos países firman un acuerdo internacional de clima el primer día, demostrando una unidad mundial sin precedentes en la lucha contra el cambio climático.

No obstante, la firma del acuerdo no implica  su entrada en vigor. Para ello, será necesario que lo ratifiquen al menos 55 países que representen al menos el 55% de las emisiones globales. Los países podrán realizar este último paso a partir de ahora, tras la firma, mediante ratificación, aceptación, aprobación o adhesión.

El principal objetivo del acuerdo es limitar el calentamiento del planeta por debajo de 2°C a finales de siglo (en comparación con los niveles pre-industriales) y continuar los esfuerzos para limitar el aumento de temperatura a 1,5° a fin de evitar las mayores consecuencias del cambio climático. También buscar lograr las cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en la atmósfera en la segunda mitad de este siglo, llegando a un punto de inflexión, o pico, tan pronto como sea posible.

” El Acuerdo de París podría empezar a tener efectos en 2018.

La fecha de implementación del nuevo pacto climático sitúa en el año 2020 el inicio de los compromisos del acuerdo. Sin embargo, el texto de adopción por las partes hace hincapié en avanzar en los esfuerzos del periodo pre-2020. Es más, Bloomberg estima que el acuerdo podría tener efecto ya en 2018, cuando los países podrían incrementar sus esfuerzos por reducir susemisiones. Es decir, en dos años podríamos estar avanzando significativamente hacia la tan necesaria transición energética.

La novedad de este acuerdo, en relación a los anteriores como el Protocolo Kioto, es el cambio de un marco multilateral a un sistema “voluntario” de contribuciones definidas unilateralmente por cada estado. El riesgo inherente de este nuevo sistema es que los países pueden verse tentados a mostrar grandes intenciones y no cumplirlas. Para ello, el acuerdo incluye diversas herramientas como “la revisión de compromisos”, un “mecanismo de transparencia” para garantizar el éxito del acuerdo a través de la confianza entre países y del valor que estos tengan de mantener su reputación y credibilidad internacional.

” En realidad, queda mucho por hacer para conseguir los objetivos acordados en el Acuerdo de París

En realidad, queda mucho por hacer para conseguir los objetivos acordados. Si se suman los compromisos nacionales que los estados han presentado para sus emisiones en el periodo 2025-2030, el resultado conduce a un aumento de temperatura de aproximadamente 3°C a final del siglo, lejos del objetivo 1,5 a 2°C establecidos por el Acuerdo de París. En consecuencia, es esencial revisar estos compromisos al alza.

Este año será una oportunidad para evaluar la actuación de los países que han expresado sus deseos de avanzar más rápido. Observaremos si se beneficiarán o no de la disminución de los precios del petróleo, una oportunidad para eliminar las subvenciones a los combustibles fósiles, imponerles un impuesto, y penalizar las emisiones de CO2 para avanzar en esta transición energética.

La misma incertidumbre pesa sobre la financiación que se quiere movilizar para la reducción de emisiones y la adaptación al cambio climático de  los países en desarrollo, asunto incluido en el acuerdo como elemento indispensable para la colaboración de los países en vías de desarrollo, una forma de compensar los países desarrollados por su responsabilidad histórica.

En definitiva, el Acuerdo de París no es el final, sino el comienzo. Su poder radica en el mensaje que envía al mercado sobre el fin de los combustibles fósiles y la necesidad de inversión en innovación.  Con su firma se está reforzando el compromiso, se  está avanzando en la lucha contra el cambio climático que marcará a la humanidad y al resto del planeta.

Foto-CHO

Cristina Huertas Olivares, Foro de la Transición Energética y el Cambio Climático

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