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El precio de las energías renovables

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Uno de los principales problemas que se atribuyen a las energías renovables es que tienen supuestamente un precio superior al de las energías fósiles. Por eso, sus detractores afirman que la generalización de su consumo traería como consecuencia un incremento sustancial de la factura que pagamos los consumidores, un argumento con dos puntos débiles, que quiero abordar brevemente a continuación.

El primero es que si bien es cierto que actualmente el precio pagado por una unidad de energía renovable es mayor que el que se paga por una unidad idéntica de energía fósil, resulta fácil de comprender que esta situación es transitoria y debida a que las tecnologías renovables están, en su gran mayoría, aún en ciernes. Con el paso de los años, la tecnología evolucionará y los costes se abaratarán, de igual manera que ocurrió, por ejemplo, con los ordenadores hace veinte años, o con los teléfonos móviles hace diez. La curva de la experiencia, unida a las economías de escala, puede llegar a reducir los costes de producción en un orden de magnitud. Todo ello sin olvidar que las fuentes de energía renovable, al contrario de lo que ocurre con el petróleo, son gratuitas e inagotables mientras siga existiendo el planeta.

El precio de las energías renovables

El segundo argumento, y quizás el más importante, es que cuando hablamos del “precio de las energía fósiles” estamos considerando sólo lo que nos cuesta comprarlo, pero no estamos incluyendo otros costes asociados como, por ejemplo, el impacto medioambiental producido por la contaminación o el efecto invernadero que generan. Esto es algo que los economistas conocen desde hace mucho tiempo, técnicamente denominado externalidad [1] negativa: al consumir un determinado producto o servicio generamos un perjuicio a terceros sin que medie ningún tipo de compensación económica. La manera de solucionarlo es sencilla: internalicemos este coste haciendo que lo asuma el consumidor de energías fósiles, mediante la creación, por ejemplo, de un mercado de emisiones cuyo coste se impute sobre el precio de la energía. Es decir, incluyamos en el precio de las energías fósiles el coste económico del desgaste medioambiental que está teniendo para todos su utilización [2]. Por otro lado, debemos también incluir en el precio de las energías renovables las externalidades positivas asociadas, como la mayor independencia energética, el incremento de la seguridad en el suministro o la creación de puestos de trabajo local. Es muy posible que, tras hacer este ejercicio, nos encontremos con la sorpresa de que las energías renovables son mucho más baratas que las fósiles.

Por último, no puedo dejar de hacer mención a otra crítica que con frecuencia se oye en algunos círculos especializados referida a la subvención de las energías renovables. Es evidente que los consumidores no están dispuestos a pagar más por un kilowatio hora proveniente de una central eléctrica de carbón que por un kilowatio hora que proceda de la energía solar, por lo que tiene que ser el Estado quien iguale mediante subvenciones los precios que el consumidor paga por un y otro tipo de energía.

Además, con esta medida se conseguirá atraer la inversión privada desde las primeras etapas para la creación de centrales energéticas renovables, consiguiendo así crear un mercado con suficiente masa crítica a la vez que se produce el despegue tecnológico necesario. Una vez que esto ocurra, se podrá abandonar la política de subvenciones y permitir que el mercado se desarrolle de manera autónoma.

[1] En economía una externalidad es un impacto (positivo o negativo) sobre cualquier parte no involucrada en una transacción económica dada. Las externalidades ocurren cuando una decision adoptada produce costes o beneficios sobre terceras partes no involucradas en la transacción.

[2] Según el informe Stern, el coste económico total del cambio climático (motivado por las emisiones de gases de efecto invernadero) es superior al 1 por ciento anual del producto interior bruto mundial. Una gran parte de ese coste es debido a las emisiones derivadas del uso de energías fósiles.

 

3 Comentarios

Buenas tardes, Estoy totalmente de acuerdo con los argumentos expuestos en este artículo. Personalmente añadiría un argumento más a la primera debilidad. La diferencia de precio a la que se hace referencia se basa en un punto de vista a muy corto plazo. Las dos curvas de costes son inversas con el paso del tiempo. Mientras el coste de las energías renovables desciende por el efecto aprendizaje y las economías de escala, el coste de las energías fósiles aumenta debido al agotamiento de los recursos. Todo aquel que se aferra a las energías fósiles por ser “más baratas” debería hacerse a si mismo una serie de preguntas ¿Cuánto valdrá un barril de petróleo o un metro cúbico de gas en 2020? ¿A qué tasa se irá incrementando el coste de un kw/h conforme se agoten de los recursos? ¿Quién controlará esos recursos? ¿En qué coste medioambiental habremos incurrido? ¿Será entonces cuando haya que apostar por las renovables o quizá será tarde? No hay más ciego que el que no quiere ver. Un saludo a todos,
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Francisco Manuel Romero Serrano
30/07/2009 15:40:48
Yo solo tengo unas preguntas, ¿por que hace unos años los modulos fotovoltaicos estaban muy baratos y de buenas a primeras suben su precio un 500%? ¿por que no evolucionaron el invento de Robert Anderson el creador del primer coche electrico, si ya antgüamente era caro los combustibles fosiles?, lo siento por estas preguntas. Un saludo a todos.
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Fly-p
17/09/2009 15:41:23
¿sabe alguien mas debilidades acerca de las energias renovables? gracias
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joaquin
05/10/2010 15:41:56

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