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El PEyC: diez años, once países

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El PEyC (Personas, Educación y Comunidades. Comprometidos con el desarrollo) es el programa de desarrollo social basado en la educación y uno de los pilares de la acción social de Abengoa, que se desarrolla a través de la Fundación Focus-Abengoa.

Tuvo su origen en Argentina en 2005 y, desde entonces, ha traspasado fronteras, desarrollándose también en países como Perú, Brasil, India, México y Chile. En estos lugares, la compañía ayuda a niños, mujeres, ancianos, personas con discapacidad y familias que viven en situaciones de pobreza y aislamiento social.

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De esta forma, el programa de desarrollo social de la Fundación Focus-Abengoa ha logrado, en diez años, estar presente en once países de cuatro continentes para contribuir al desarrollo de las personas en situación de vulnerabilidad donde Abengoa desarrolla su actividad. De hecho, en 2015, año en el que el programa ha comenzado a desarrollarse también en Uruguay, son ya más de 10.000 los beneficiarios directos cada año.

El origen del PEyC se remonta a Argentina, con la construcción de un polideportivo en Monte Quemado.

Para remontarnos a sus orígenes, nos tenemos que ir a 2005 cuando las Hermanas de la Cruz de Monte Quemado, una localidad de 13.000 habitantes en la provincia de Santiago del Estero, Argentina, solicitaron la colaboración de Abengoa para que las personas con discapacidad de la zona pudieran practicar deporte. El resultado fue la construcción de un polideportivo donde, desde entonces, centenares de niños, jóvenes y adultos con capacidades diferentes, practican deportes como el baloncesto para desarrollar su psicomotricidad.

Hoy, día, además de en Monte Quemado, el programa desarrolla sus actividades en Argentina en Quimilí, Alderetes, Tintina y San Miguel de Tucumán junto a las Hermanas de la Cruz.

Jessica Abellaneda es una trabajadora social de Tucumán y lleva ocho años con el PEyC. Para ella, el programa se “lo ha aportado todo. Inicié mi carrera en él. Ingresé como voluntaria y ahora es mi profesión”, nos dice con una sonrisa de oreja a oreja. “Producimos cambios en los otros, y al mismo tiempo ellos lo generan en nosotros”.

El PEyC adapta las fórmulas a las necesidades del lugar. Por ejemplo, en Monte Quemado, ha puesto en marcha, gracias al dispositivo de intervención junto a las instituciones sociales argentinas, una casa de acogida temporal para niños, conocida como “casa abrigo”. En la misma localidad, se ha construido un albergue donde se desarrolla un proyecto para que las niñas puedan estudiar el bachillerato y entrar en la universidad.

Comedores sociales, como el de San Cayetano, donde se da de comer a los niños de la zona desde hace más de 15 años y donde personas como Daniel enseñan a los niños a cultivar frutas y hortalizas que después se utilizan en los comedores sociales de Monte Quemado y que, a su vez, sirven de ejemplo para que los familiares pueden plantar su propio huerto en casa como medio de vida sostenible.

En Quimilí, además del centro polideportivo, el programa construyó una “pileta”, una piscina para que las personas con discapacidad puedan desarrollar sus capacidades psicomotrices con la ayuda y el amor a su oficio de varios profesionales del PEyC.

Aquí, los niños viven el mejor momento del día, entran con una sonrisa y se van con una sonrisa.

Ymelda, enfermera, colabora con las Hermanas y el PEyC en Quimilí desde hace años. “La organización del PEyC es fabulosa. Hay mucho compromiso humano para trabajar y eso es lo más lindo. Aquí, los niños viven el mejor momento del día, entran con una sonrisa y se van con una sonrisa. Saben que tienen a alguien a quién recurrir. Sienten que pertenecen a este lugar”.

El PEyC contempla el desarrollo de talleres de costura, de manualidades, de informática y de secretariado; así como clases de refuerzo escolar diario o talleres inclusivos de cocina a los que acuden cientos de personas a diario, además de una guardería para las madres jóvenes que necesitan dejar al cuidado de docentes a sus hijos mientras estudian en el centro de capacitación.

Son cientos de historias reales que han encontrado en el PEyC el apoyo que necesitaban para desarrollarse. Personas que, en muchos casos, han sido beneficiarios y que se han convertido en benefactores trabajando, ahora, para el programa y demostrando que el cambio es posible.

Ana Valdivia, Departamento de comunicación de Abengoa Abeinsa.

Ana Valdivia,
Departamento de comunicación de Abengoa Abeinsa.

1 Comentarios

A ustedes nuestro ferviente agradecimiento por acompañar las necesidades de muchas familias , por el apoyo inclaudicable a nuestros niños y por su presencia social.
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Marcelo Bravo
13/11/2015 16:46:08

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